¿Por qué creemos que existieron los vampiros? ¿existen realmente? ¿hay evidencia que lo demuestre?

Estas son preguntas que siempre han apasionado a los amantes de los vampiros; sin embargo, ¿qué información en concreto tenemos en relación con los vampiros y su existencia?

Resulta imposible dejar de pensar en la existencia real de estos seres de la noche, cuando todas las culturas alrededor del mundo y en diferentes periodos históricos de la humanidad están plagados de referencias, Egipto, , Grecia, incluso en América Latina y especialmente en la Edad Media, que además fue un periodo idóneo para que cualquier manifestación extraña fuera atribuida a demonios, brujas, aquelarres, fantasmas, etc.; así que no es de extrañar que la figura del vampiro alcanzara un florecimiento en esta época y se asegurara que existían realmente. 

Aunque en pleno siglo XXI existen personas todavía creen en la existencia real de los vampiros, es relativamente moderado en proporción con la Edad Media o el siglo XIX. De hecho, gran parte de los reportes de vampiros vienen de estas épocas, que es precisamente cuando la ciencia no había alcanzado un desarrollo tal que ofreciera explicaciones racionales a dichos reportes.

Antiguamente, los seres humanos eran más supersticiosos de lo que son hoy en  y la creencia en vampiros se debía a supuesta evidencia que en aquel entonces no tenía otra explicación. En los cementerios ocurrían cosas tan misteriosas que lo único en lo que se podía pensar era en la existencia de personas regresando de la muerte para alimentarse de la sangre de los vivos; por ejemplo, ruidos extraños que provenían de las tumbas, ocasiones se encontraban tumbas abiertas y vacías, en casos más extremos y a aterradores, los ataúdes que eran abiertos para  investigados albergaban cuerpos boca abajo o manchados de sangre y con las ropas sucias.

Como es de esperar, la gente horrorizada pensaba que se trataba de vampiros y no se detenían a reflexionar que quizá todas estas personas habían sido enterradas vivas, cosa que resultaba muy común en aquel entonces dado que el desarrollo de la medicina no permitía un claro reconocimiento de la muerte; las principales víctimas y sospechosos de vampirismo era personas enfermas de catalepsia que después de una crisis podían permanecer varios días en un estado similar a la muerte y despertar en un ataúd donde morían en la total desesperación, de ahí la ropa ensangrentada y los cuerpos boca abajo o en posiciones distintas a como fueron enterrados y los ruidos que provenían de las tumbas; en pleno siglo XIX no se podía dar una explicación lo suficientemente racional y lo único en lo que se podía pensar era en vampiros.

En el caso de los cuerpos desaparecidos, también podemos dar una explicación lo suficientemente satisfactoria: desde hace mucho tiempo existen reportes de robo de cadáveres que iban a parar a las mesas de los médicos para  objeto de estudios.

En la actualidad es posible dar una explicación científica y racional a casi cualquier manifestación que en la antigüedad hubiera sido considerado como vampirismo; sin embargo, hemos de reconocer que aún hay mucho misterio en torno al tema, lo que nos dejará siempre con la duda de que algún vampiro ronde por las noches cerca de nuestros hogares.

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